Un escritorio de madera rústico con una Biblia abierta en el centro, rodeada de partituras musicales, una batuta de director, auriculares profesionales y estanterías llenas de libros de teología al fondo.

La Biblia contiene un total de 66 libros. Estudiar los 66 libros en su totalidad suena bastante retante, y es común que muchos se desanimen ante la idea de lo mucho que les falta cuando comienzan. Sin embargo, tampoco podemos negar el analfabetismo bíblico que la iglesia sufre hoy día.

Quiero que lea las siguientes estadísticas en Estados Unidos:

  • Se estima que el 42% de los adultos reportan leer la Biblia al menos una vez por semana.
  • Aproximadamente el 41.6% de la población (unos 110 millones de personas) califica como «usuario de la Biblia», interactuando con las Escrituras al menos 3 o 4 veces al año fuera de los servicios religiosos.
  • Solo el 31% de los feligreses protestantes afirma leer la Biblia todos los días.

Sobre Puerto Rico me llamó la atención que históricamente, los hispanos (incluyendo Puerto Rico) tienen una probabilidad más alta (40%) de leer la Biblia diariamente en comparación con el promedio general estadounidense (32%). Aún así, se estima que menos de la mitad de las personas leen o han leído la Biblia en algún momento de sus vidas, pero hay muchas menos personas que la leen diariamente y con la intención de estudiarla. ¡Esto es alarmante!

¿Cuál es la solución para eliminar tal ignorancia del conocimiento bíblico? 

Sencillo: Leer y estudiar la Biblia. Eso es todo. No hay atajos. Si nunca comienzas a leer, nunca sabrás lo que enseñan las Escrituras. Las Escrituras enseñan:

  • “[L]las Sagradas Escrituras […] te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.” (2 Timoteo 3:15, RVR60 énfasis añadido). 
  • Jesús dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39 énfasis añadido)

Al citar solo dos versículos, se hace evidente el papel crucial y necesario que las Escrituras desempeñan tanto en la salvación del creyente como en la de aquellos que aún no conocen a Dios. La salvación, que nos libera de la condena de nuestros pecados y del castigo eterno en el infierno, se obtiene por medio de la fe en Cristo Jesús. Pero, ¿cómo alcanzamos esa fe? «Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (Romanos 10:17).

Tal vez esto no sea suficiente para convencerte, pero no podemos negar que la propia Biblia testifica de la necesidad de escuchar, leer, estudiar y conocer las Escrituras, ya que son ellas las que nos revelan el camino hacia la salvación en Cristo Jesús.

Pero, ¿dónde comenzamos? 

Les comenté que no hay un camino fácil para estudiar la Biblia. Adquirir un conocimiento robusto de las Escrituras tomará tiempo y esfuerzo. Sin embargo, vale cada segundo, minuto y hora que le dediques al estudio de este libro sagrado, históricamente conocido como la Palabra de Dios (Vox Dei). No es mi intención en este artículo ahondar en el impacto histórico de las Escrituras, pero basta una breve búsqueda en internet para percatarse de que este libro ha perdurado más de 2,000 años y sigue transformando la historia. Hay muchas razones detrás de este fenómeno.

Pero, volviendo al tema, estos son algunos consejos prácticos para comenzar a leer la Biblia:

Consejo #1: Leer la Biblia completa en un año

Si eres principiante en las Escrituras (donde sabes poco o nada), recomiendo fuertemente leer la Biblia COMPLETA en un año. Sí, ¡completa! No a mitad, no por pedazos, no solo libros del Nuevo Testamento o algunos versículos de los Salmos cortos, ¡COMPLETA!

La razón es sencilla: necesitas adquirir un conocimiento general, un panorama completo de lo que dicen las Escrituras. Este paso no implica que vayas a leer y ENTENDER todo lo que la Biblia dice. Recuerda que estás empezando, por lo que es normal que no comprendas varias cosas de las que estás leyendo. Sin embargo, lo importante es saber en general qué dice o enseña la Biblia. Este es un buen comienzo, ya que empiezas a ejercitar el «músculo bíblico» de tu cerebro que ha estado inactivo. Ya no más: «¿La Biblia dice eso?» Ahora será: «¡Oh, recuerdo haberlo leído!» Esa es la meta.

Consejo #2: Uso de Herramientas bíblicas

1. Adquiere una Biblia de estudio: 

Para ti que estás comenzando a leer las Escrituras, una Biblia de estudio es tu mejor recurso. Algunas de las cosas que tiene la Biblia de estudio son:

  • Comentarios que facilitan la comprensión del contexto de un libro.
  • Contexto histórico en el que fue escrito el libro.
  • Introducción general del libro y su propósito.
  • Mapas.
  • Referencias.
  • Información adicional relevante.

OJO: No toda Biblia de estudio viene de maestros de las Escrituras confiables. Por lo cual, dos estudios bíblicos que recomiendo (que los he usado personalmente) son los siguientes: 

  1. Biblia de Estudio MacArthur
  2. La Biblia de Estudio de La Reforma 

Aunque hay más Biblias de estudio confiables, estas dos se encuentran entre mis favoritas. Si deseas recomendaciones adicionales de Biblias de estudio, no dudes en dejarme un comentario o enviarme un correo electrónico. Con gusto te ayudaré.

2. Un plan detallado para leer la Biblia en un año: 

R.C. Sproul dice: “Martín Lutero dijo que todo cristiano debería leer la Biblia de principio a fin cada año. Sin embargo, comparando la Biblia con un bosque, también dijo que leerla no resulta realmente placentero hasta que uno no solo ve el bosque, sino que examina cada árbol, cada rama y, finalmente, cada hoja. Hay que dar la vuelta a cada pequeña hoja de la Sagrada Escritura y estudiarla para poder ver las intrincadas verdades que se revelan en la Palabra de Dios.”1

Hay muchos planes de lectura bíblica anual disponibles en internet, e incluso en algunas Biblias o devocionales. Sin embargo, R.C. Sproul, en su libro y lección Knowing Scripture (Cómo leer e interpretar las Escrituras), señala que muchas personas tienden a abandonar su plan de lectura anual. El motivo común es que, al llegar a los libros de Levítico, Números y Deuteronomio, se desaniman por lo tedioso y confuso de las numerosas leyes, instrucciones y genealogías, ya que no entienden bien lo que leen. Es completamente normal que personas del Siglo XXI, que no son israelitas, no comprendamos el significado de muchas de las leyes dadas en un contexto cultural pre-cristiano (hace más de dos mil años).

Por lo tanto, la recomendación es empezar aplicando el principio del «Esqueleto de las Escrituras».

Resumen del Orden Recomendado para Estudiar la Biblia (Método Sproul) – Plan Completo de 66 Libros

El método de R.C. Sproul propone un orden de lectura para comprender la historia de la redención (el «Esqueleto») antes de abordar los textos más complejos.

A continuación, se presenta en forma de tabla el plan de lectura en un formato de cuatro trimestres, asegurando la inclusión de los 66 libros canónicos.

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Nota: Este plan prioriza la comprensión histórica y teológica secuencial, moviendo la literatura y la profecía no esencial para la narrativa principal a la fase final, tal como lo sugiere la lógica del método Sproul.

Creé un documento descargable de este plan de lectura para que usted pueda marcarlo personalmente y le sirva de ayuda en su trayectoria de lectura bíblica. Presione aquí para descargarlo.

Tal vez vea este plan anual y se diga: “Esto es demasiado. Nunca he leído tanto. ¿Cómo lo voy a lograr?” Aquí le dejo mi último y más grande consejo de todo este artículo:

Consejo #3: Leer y escuchar la Biblia

La lectura bimodal, que combina leer y escuchar simultáneamente, es una práctica respaldada por evidencias científicas que demuestran una mejora significativa en la comprensión y la retención de la información, incluso proporcionando una ganancia de alrededor del 10% en la comprensión general. Este método reduce la carga cognitiva, aumenta el enfoque y resulta especialmente beneficioso para lectores con dificultades y para superar la comprensión limitada que ofrece la escucha por sí sola.2

He escuchado que una de las razones por las que algunas personas no han leído la Biblia es que «no les gusta leer». Honestamente, me parece una excusa muy pobre. Pero, ¿se han detenido a considerar la opción de escuchar la Biblia?

En el primer siglo, después de la ascensión de Jesús, la mayoría de los primeros cristianos eran analfabetos; aquellos que sabían leer y escribir eran una minoría. Entonces, ¿cómo podían acceder a la Biblia? En realidad, no podían leerla por sí mismos. Por eso, otros creyentes, los que sí tenían la habilidad de leer, se encargaban de hacerlo en voz alta para toda la congregación. Ellos, por su parte, se sentaban a escuchar.

Justino Mártir (cristiano del Siglo II), en su obra Primera Apología escrita alrededor del año 155 d. C., describiendo los cultos cristianos dijo:

“[…] se reúnen en un mismo lugar los que habitan tanto las ciudades como los campos y se leen, en cuanto el tiempo lo permite, las Memorias de los apóstoles y los escritos de los profetas. Después, cuando ha terminado el lector, el que preside toma la palabra para amonestar y exhortar a la imitación de cosas tan [renombradas].”3

En fin, no hay excusas para no leer ni escuchar la Palabra de Dios. De hecho, existen excelentes aplicaciones bíblicas que te permiten escuchar las Escrituras en español (o en muchos otros idiomas). Si ya tienes el hábito de escuchar música o podcasts, ¿por qué no aplicar esa costumbre a la Palabra de Vida, que es el alimento para tu alma y te guía a conocer a Dios y a obtener la vida eterna?

A continuación, te recomiendo algunas aplicaciones o herramientas útiles:

  • YouVersion (La Biblia App): La aplicación bíblica más descargada; ofrece miles de versiones y una función de audio con velocidad ajustable. (Presiona para descargar en Apple o Android)
  • Bible.is: Se especializa en audio dramatizado de alta calidad, usando voces y sonidos de fondo para una experiencia inmersiva, resaltando el versículo actual. (Presiona para descargar en Apple o Android)
  • Bible Gateway: Biblioteca extensa de traducciones y recursos; permite acceder a Biblias en audio sincronizado con el texto de la versión seleccionada. (Presiona para descargar en Apple o Android)

Conclusión

En este artículo, te di algunas razones por la cual deberías leer la Biblia, cómo y dónde empezar, y las herramientas que puedes utilizar para lograr esa meta. Recuerda, esto no es una carrera de 100 metros para ver quién llega más rápido al final, sino un maratón, donde lo importante no es llegar primero, sino llegar. 

La Biblia es tu mayor tesoro. Me entristece que donde más en la historia de la humanidad hemos tenido acceso a las Escrituras es donde menos se lee y se aprecia. Si tan solo entendiéramos la cantidad de mártires que dieron su vida para que las Escrituras estuviesen tan accesibles como lo están hoy día.

El enemigo, el diablo, tiene dos formas de atacar las Escrituras:

  1. Impedir que las personas la escuchen o tengan acceso a ella,
  2. O cuando no puede detener su propagación, hacer que las personas lo menosprecien, se desanimen, o distorsionar la verdad que en ellas se encuentran.

No permitas que te derroten. Pide a Dios que te dé el ánimo y la disciplina para leer las Escrituras, y el entendimiento para comprenderlas y atesorarlas en tu corazón. Este es el reto: comprométete hoy mismo a hacer de la lectura de la Biblia una prioridad inquebrantable en tu vida. Es la única forma de asegurar la victoria y la bendición que Dios tiene reservada para ti.

Referencias

  1. R. C. Sproul, Knowing Scripture (InterVarsity Press, 2009), 12, Kindle Edition, translated by DeepL. ↩︎
  2. Virginia Clinton-Lisell, Does Reading While Listening to Text Improve Comprehension Compared to Reading Only? A Systematic Review and Meta-Analysis, n.d., https://files.eric.ed.gov/fulltext/EJ1403866.pdf. ↩︎
  3. Alfonso Ropero, Obras Escogidas de Justino Mártir: Apologías y Su Diálogo con el Judío Trifón, Obras Escogidas Patrística Ser (Viladecavalls: Clie, Editorial, 2018). ↩︎

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